UGANDA Y RUANDA

Ruta gran corazón verde de África

Este viaje es para quienes sueñan con una África real, viva, vibrante y profunda.

Vamos a recorrer dos países llenos de fuerza y esencia: desde sabanas donde rugen los leopardos y leones hasta las montañas donde viven los últimos gorilas de montaña o selvas donde iremos en busca de chimpancés. Seguiremos el cauce del Nilo, rastreamos rinoceronte, veremos manadas de elefantes y otros herbívoros, conoceremos estas densas junglas desde las alturas, dormiremos en la inmensidad de estos paisajes bajo los también inmensos cielos del corazón de África, caminaremos por los volcanes más pintorescos de Rwanda y nos acercaremos a su historia.

Uganda nos ofrecerá esa naturaleza salvaje que estremece, esa naturaleza repleta de vida, y Rwanda nos mostrará su bella estampa de miles de colinas, sus volcanes, y cómo un país puede renacer desde lo más oscuro, con dignidad y belleza. Una ruta que profundiza en parques nacionales como Murchison Falls, Queen Elizabeth, Bwindi Impenetrable, Akagera, Nyungwe y los Volcanes, y que transita por paisajes únicos de gran belleza.

Es un gran viaje que mezcla rastreo de fauna, safaris en vehículo, a pie y en barca, que descubre paisajes y parajes únicos en el continente, que nos acerca a culturas vibrantes y nos hace aflorar muchas emociones. Es una de esas rutas que, sin duda, deja huella.

El orden de la ruta podría verse alterado. Se trata de un itinerario aproximado.

Aterrizamos en Entebbe, y sin perder tiempo nos lanzamos a por nuestro primer encuentro salvaje: el rastreo del mítico picozapato en las marismas de Mabamba, donde las aguas ofrecen refugio a gran cantidad de aves.

Navegamos en canoas tradicionales entre canales cubiertos de papiros, mientras un guía local va oteando el horizonte con paciencia. Y de pronto, con suerte, ahí estará, esta enorme ave de la familia de las cigueñas. Este enorme pájaro, es difícil de ver, pero este es uno de los mejores lugares para hacerlo.

Con su aire prehistórico y esa mirada inmóvil, el picozapato parece sacado de otra era. Verlo en libertad es una de esas experiencias raras y difíciles de explicar… como si el tiempo se detuviera unos segundos.

Tras la emoción, regresamos de nuestra navegación a Entebbe para descansar. 

¡La aventura no ha hecho más que empezar!

Salimos temprano rumbo al santuario de Ziwa, el único lugar de Uganda donde aún es posible rastrear rinocerontes blancos a pie. Caminamos junto a un ranger, en silencio, con los sentidos alerta... hasta que ahí están. Majestuosos. Enormes. Imponentes. Increíblemente vulnerables. 

Este santuario protege a esta especie con la intención de poder introducirla de nuevo en los parques nacionales y ecosistemas donde una vez habitó.

Por la tarde entramos en el Parque Nacional Murchison Falls, uno de los más emblemáticos del país. Y ascendemos al mítico mirador del las cascadas Murchison, donde el Nilo se encajona con rabia y fuerza y cae en picado por un cañón de apenas siete metros. Un estruendo salvaje nos da la bienvenida. La fuerza del agua aquí te deja sin palabras.

Cuando el sol apenas asoma, salimos de safari en busca de vida salvaje por estos horizontes. Por la sabana norte del parque, jirafas, leones, búfalos, kob de Uganda y leopardos se esconden entre la hierba alta. La luz del amanecer hace todo más mágico. Manadas de elefantes van camino al río y el escenario es de una belleza difícil de igualar.

Tras desayunar, navegamos por el Nilo Victoria, río adentro, mientras los hipopótamos se sumergen y los cocodrilos se calientan al sol. Aves acuáticas sobrevuelan la embarcación y, al fondo, las cataratas rugen con fuerza. La energía del agua y la vida se sienten en lo más profundo en este lugar.

Hoy nos adentramos en la selva de Bugoma, una joya poco conocida y salvaje del corazón de Uganda. Aquí vive una gran población de chimpancés. Caminamos entre árboles altísimos, siguiendo los sonidos, sintiendo que entramos en otro mundo… hasta que el bosque cobra vida y los encontramos. 

Un encuentro inquietante, tierno, poderoso, en pleno contacto con estos primates can parecidos al ser humano.

Ponemos rumbo al suroeste del país, pasando por paisajes de campos de té de un verde intenso, hasta llegar al Queen Elizabeth National Park, uno de los parques más biodiversos del continente. Aquí la sabana se viste de grandes lagos.

Por la tarde, navegamos por el canal de Kazinga, un santuario para elefantes, búfalos, hipopótamos y cientos de especies de aves. Se dice que este lugar tiene una de las mayores poblaciones de hipopótamos del mundo.

Aquí la vida no se esconde: se muestra en si máximo esplendor en cada orilla.

Hoy exploraremos Ishasha, una región única en Uganda donde los leones han aprendido a trepar a los árboles para otear a sus presas y para descansar. Si tenemos suerte, podremos ver alguna silueta entre las ramas, además de otras muchas especies. 

Luego continuaremos hacia el mítico Bosque Impenetrable de Bwindi, hogar de los últimos gorilas de montaña del planeta. Un conjunto de volcanes extintos y verdes montañas, de vegetación profunda, forman un paisaje agreste repleto de vida.

Lo que nos espera mañana no se puede explicar. Solo se puede vivir.

Llega uno de los momentos más esperados de todo viaje a la perla de África. Acompañados por guías y rangers, nos adentramos en la selva montañosa de Bwindi para rastrear a una familia de gorilas de montaña. El camino puede ser exigente, pero nada importa cuando llegamos hasta ellos. Ver a un espalda plateada cuidar de su grupo, observar a las crías jugar, alimentarse, interactuar entre ellos... es una experiencia emotiva y vivencial. Poder aprender y estar frente a estos bellos animales es un momento único. 

Con el alma aún temblando,y todavía asimilando lo vivido, ponemos rumbo al Sur y cruzamos la frontera hacia Rwanda, donde se encuentra el parque nacional Los Volcanes, donde también habitan los gorilas de montaña, y que forma uno de los horizontes más bellos de esta ruta. La perfilada silueta de los volcanes, rodeados de inmensidad.

El volcán Bisoke, con sus 3.711 metros de altitud, se eleva imponente dentro del Parque Nacional de los Volcanes, en la frontera entre Rwanda y la República Democrática del Congo. Su cima, coronada por un cráter con un lago de aguas tranquilas que hace de espejo para las nubes, es el destino de uno de los trekkings más intensos y bellos de todo el país.


A lo largo del camino es posible ver monos colobos, aves endémicas y si hay suerte, rastros de gorilas de montaña y otros mamíferos. La vegetación va cambiando a medida que ganamos altura, hasta abrirse en páramos alpinos cerca de la cima.


Desde el borde del cráter, si la niebla lo permite, se revela un lago circular de aguas frías y verdes que parece flotar entre nubes. A veces las vistas se extienden hacia el Congo, otras veces la niebla lo cubre todo… y eso también tiene su magia. Sea como sea, la jornada de hoy, será una experiencia épica.

Por la tarde visitaremos el museo de Dian Fossey, una historia de lucha y conservación. Aquí se inspiró la historia de la famosa película Gorilas en la Niebla.

Después de varias jornadas intensas entre selvas, gorilas y volcanes, hoy bajamos revoluciones y cambiamos de paisaje.

Salimos del Parque Nacional de los Volcanes con la sensación de haber vivido algo muy grande, y en el camino hacia el suroeste se abre ante nosotros otro rostro de Rwanda: más suave, más tranquilo… igual de auténtico.

La carretera serpentea entre colinas verdes, cultivos de té y pequeños pueblos. Y de pronto, aparece el Lago Kivu, una inmensa masa de agua rodeada de montañas y colinas. Nos detenemos un rato para caminar por su orilla y ver cómo los pescadores preparan sus redes para la noche. El ambiente aquí cambia por completo.. El Kivu tiene ese poder.

Seguimos la ruta hacia el sur, rumbo al Bosque de Nyungwe, uno de los más antiguos y mejor conservados de África. A medida que nos acercamos, el verde se vuelve más denso, más profundo.Nyungwe no es un bosque cualquiera: es un mosaico de vida, hogar de trece especies de primates, mariposas iridiscentes y árboles centenarios que se alzan imponentes entre la maleza.

Hoy nos adentramos de lleno en Nyungwe, un bosque milenario que parece haber detenido el tiempo. Desde que amanece, el entorno lo envuelve todo: la neblina se desliza entre las ramas, los monos colobos gritan a lo lejos y el aroma a tierra húmeda se levanta. Estamos en un santuario completamente vivo. Hogar de muchos primates, entre ellos chimpancés. 

Por la mañana, nos lanzamos a una experiencia única: el canopy walk, una caminata sobre puentes colgantes suspendidos a más de 50 metros de altura, entre las copas de los árboles. Avanzamos paso a paso, sintiendo cómo el bosque se abre bajo nuestros pies. Desde allí arriba, Nyungwe se muestra inmenso: un mar verde sin fin, con lianas colgando, aves cruzando el aire y una sinfonía natural que no se detiene.

Por la tarde, tras un merecido descanso, nos calzamos las botas para adentrarnos a pie en el corazón del bosque. Seguimos senderos húmedos y resbaladizos entre helechos gigantes, raíces nudosas y troncos cubiertos de musgo. El guía nos señala huellas, nos explica sobre el lugar, y de pronto… escuchamos el rugido del agua. Llegamos a una cascada escondida, en mitad de la selva, donde el agua cae con fuerza entre rocas cubiertas de verde. 

Hoy dejamos atrás la espesura mágica de Nyungwe para seguir nuestro camino hacia Kigali, la capital de Rwanda. El viaje por carretera atraviesa colinas sin fin, aldeas tranquilas, mujeres caminando con cestos en la cabeza y niños saludando con una sonrisa que no se olvida. Rwanda es conocida como la tierra de las mil colinas… pero también podría serlo por la calidez de su gente.

A medida que nos acercamos a la ciudad, el paisaje se va volviendo más urbano. Kigali es sorprendente: moderna, limpia, ordenada… muy distinta a otras capitales africanas.Pero hoy no venimos a descubrir sus cafés o su vibrante escena cultural. Hoy venimos a mirar de frente la historia.

Por la tarde visitamos el Memorial del Genocidio de Kigali. Aquí se honra la memoria de más de 800.000 personas que fueron asesinadas en apenas cien días en 1994. Aquí se vivió uno de los genocidios más atroces de todos los tiempos. Uno sale de aquí con el corazón apretado después de conocer de cerca lo que aquí sucedió entre Hutus y Tutsis, pero también con una profunda admiración por cómo este país ha sabido levantarse desde el abismo con dignidad, perdón y esperanza.

Nos despedimos de la ciudad y emprendemos camino hacia el este, hacia el Parque Nacional de Akagera, el único parque de sabana de Rwanda y uno de los más sorprendentes del continente por su historia de renacimiento y por sus horizontes de extrema belleza solitaria.

Durante años, Akagera fue un parque herido. Tras el genocidio de 1994, miles de refugiados regresaron al país y se asentaron en sus tierras, degradando gravemente el ecosistema. La fauna desapareció casi por completo. Pero el país decidió recuperarlo. Hoy, Akagera es un símbolo de esperanza: una historia de restauración, convivencia y vida salvaje que vuelve a florecer.

Llegamos al parque por la tarde, y no tardamos en salir de safari.A esa hora mágica en la que el sol comienza a bajar y baña la sabana con tonos dorados y rojizos, nos adentramos en sus caminos de tierra en busca de fauna. Los elefantes caminan en grupo al borde de los lagos, las jirafas se recortan contra el horizonte y los hipopótamos asoman sus cabezas. Si tenemos suerte, los leones saldrán a patrullar su territorio.

Hoy dedicamos el día entero a explorar el Parque Nacional de Akagera, un rincón de sabana, humedales y suaves colinas que pocos viajeros asocian con Rwanda… pero que sorprende desde el primer momento.
Es un día para dejarse llevar por los caminos polvorientos y los paisajes más remotos del país y abrir bien los ojos en busca de fauna salvaje.

Comenzamos temprano, al amanecer, cuando la sabana aún está cubierta de bruma y los primeros rayos de sol tiñen todo de naranja. En ese momento, los animales están más activos: las hienas cruzan los caminos, los impalas pastan con nerviosismo, y los sonidos lejanos nos recuerdan que los grandes depredadores aún habitan aquí. 

A lo largo del día recorreremos distintas zonas del parque, desde las llanuras abiertas del norte —las más ricas en fauna— hasta los bordes de los lagos, donde los búfalos, elefantes y aves acuáticas se reúnen a beber.
Akagera alberga los “Big Five”, incluido el rinoceronte. Con suerte podremos verlos todos.

A mitad de jornada, haremos una pausa para comer y descansar en una zona segura con vistas. Y por la tarde, volveremos a salir para una segunda salida de safari, justo cuando el sol vuelve a bajar y la luz lo convierte todo en postal. Son las horas de mayor actividad para los depredadores.

Hoy es el último amanecer en tierras africanas. Nos levantamos temprano por una razón, tenemos la última oportunidad de avistar alguna escena salvaje. Antes de dejar Akagera, salimos una vez más de safari, cuando la sabana aún está en silencio y todo parece moverse en cámara lenta. Quizás veamos una familia de elefantes cruzando entre la niebla, o un león desperezándose tras la noche. Quizás no veamos nada y solo escuchemos el sonido de los pájaros o el crujido de las ramas.  

Salimos del parque y nos dirigimos hacia Kigali, en un recorrido tranquilo, entre colinas verdes, pensando en lo que dejamos atrás y en todo lo vivido.

Llegado el momento ponemos rumbo al aeropuerto. Nos despedimos de África con gratitud después de esta gran ruta en la que hemos profundizado en el corazón verde del continente. Volvemos a casa con un sinfín de experiencias y vivencias inolvidables.

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¿Qué está incluido?

  • Alojamiento con pensión completa (Excepto en Entebbe y Kigali, solo desayuno)
  • Agua mineral en ruta (no en los alojamientos)
  • Vehículo privado de safari toda la ruta y gastos del vehículo 
  • Conductor profesional privado especializado en safari
  • Entrada en Santuario de Ziwa y rastreo de rinocerontes
  • Entrada y permisos para parques nacionales de Murchison Falls, Queen Elizabeth, Bwindi, Volcanoes, Nyungwe y Akagera.
  • Trekking guiado al volcán Bisoke en los Volcanes de Rwanda.
  • Visita a Cataratas Murchison
  • Entrada al bosque de Bugoma
  • Permiso de rastreo de Chimpancés + rangers acompañantes
  • Canopy en Nyungwe 
  • Caminata en Nyungwe
  • Entrada al museo del Memorial
  • Entrada al museo Dian Fossey
  • Safari en Barco en el Nilo y en Kazinga
  • Todas las actividades y paradas según itinerario 
  • Guía local de habla hispana para toda la ruta
  • Asesoramiento antes y durante la ruta
  • Canal directo de Telegram previo al viaje
  • Seguro básico médico y de viaje
  • Traslados al aeropuerto *Siempre que sean los vuelos en los que se basa Huellas Nómadas

¿Qué no está incluido?

  • Vuelos ida y vuelta
  • Visado
  • Bebidas y dietas no especificada
  • Permiso de los gorilas (800€)
  • Propinas para el equipo local
  • Gastos extras que surjan por haber elegido una combinación diferente de vuelo
  • Compras personales
  • Cualquier aspecto no mencionado en el apartado “Qué está incluido”

Si se quiere realizar el rastreo de los gorilas de montaña en el Parque Nacional Bosque Impenetrable de Bwindi, se puede organizar. El precio del permiso, el acceso al bosque y el acompañamiento con los guías/rangers incluidos es de 800€ por persona (precio susceptible a cambios).

PREVISIÓN DE GASTOS EN DESTINO – 200/250€

La previsión de gastos en destino hace referencia a dietas y bebidas no especificadas en el apartado «qué incluye». No se contemplan gastos previos al viaje ni los derivados en el destino: propinas, cafés, bebidas alcohólicas, actividades no especificadas, peticiones especiales, souvenirs…

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